viernes, 2 de mayo de 2008

¿Fomento a la lectura y el libro en la nueva ley?

DE REALIDADES...¿Fomento a la lectura y el libro en la nueva ley?
Aline Torres

En días pasados (30 de abril de 2008), el Senado de la República aprobó la nueva Ley de Fomento para la Lectura y el Libro. Una ley que por el nombre luce prometedora y benéfica para el desarrollo del país, sobre todo si recordamos que los mexicanos sólo leen un promedio de 2.9 libros de acuerdo con el Programa Nacional de Cultura 2007-2012.
Si casi tres libros al año no resulta un indicador positivo, menos alentador resulta si tomamos en cuenta que de los lectores frecuentes sólo el 1% no ha recibido educación formal, es decir, la lectura es una actividad exclusiva de los sectores con estudios, sobre todo universitarios.
No hacen falta más datos para darse cuenta de que México requiere urgentemente un programa de promoción a la lectura. Desafortunadamente, la ley aprobada por el Senado es ambigua al respecto.
El Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura, creado por mandato del artículo doce de la nueva ley, tiene un carácter meramente consultivo, es decir, propondrá ciertas políticas que impulsen el hábito de la lectura, la promoción del mercado del libro y la actividad editorial en general, sin embargo, no puede llevar a la practica dichas propuestas.
La participación activa del Consejo no sólo está limitada por su naturaleza jurídica, sino también por su carencia de presupuesto. Este fue uno de los puntos por los cuales el ex presidente Vicente Fox vetó la ley en el 2006.
LA Ley de Fomento para la Lectura y el Libro aprobada en abril de 2006 atribuía al Consejo la asignación de incentivos al fomento del hábito de leer. Vicente Fox, titular del ejecutivo en ese momento, objetó esta atribución con el argumento de que “el Consejo no es una unidad administrativa gubernamental con asignación de recursos en el presupuesto de egresos”.
Los senadores de la actual legislatura hicieron suya la observación del ex mandatario con lo cual se concretó la limitante de acción del Consejo. El caso es que México sigue sin tener un proyecto definido para impulsar la lectura.
Lo que quedó establecido en la ley vetada por Fox y que permanece en la recientemente aprobada es “el precio único”, es decir, que los editores están obligados a fijar el precio de cada libro que edite. Quienes se dediquen a la venta de libros deben aplicar este precio, no pueden darlo ni más caro, pero tampoco lo pueden dar más barato.
Más allá del argumento que manejaba Fox de que el “precio único” inhibe la libre competencia, lo cual afectaría a los distribuidores, queda el lector, quien ya no tendrá la opción de hacer su compra con quien le de mejor precio.
Es cierto, el consumidor tendrá la seguridad de que compre donde compre no le podrán vender un libro a un costo superior que en otros sitios, pero también está obligado a pagar determinada cantidad pues por más que busque no encontrara una oferta mejor como ocurre ahora.
En este sentido los lectores pierden, y quizá con el tiempo la industria editorial también pierda. EL consumidor tiene que sujetarse al costo que el editor quiera imponerle, pues la legislación no marca ningún tipo de restricción que evite que el editor establezca un precio excesivamente elevado en comparación con el costo de producción.
Los lectores al no poder hacer frente al “precio único”, inevitablemente acudirán a la piratería con las consecuencias obvias en perjuicio de la industria editorial, y si se va más allá los resultados serán, igualmente, en detrimento de los autores y la creación literaria. Porque si bien es cierto que los escritores tienen una necesidad innata de redactar, también es cierto que hacer una novela o una serie de cuentos lleva tiempo durante el cual el autor también come.
Finalmente, la cereza de la ley es la exclusiva que otorga, por medio del artículo 27, a los competidores, profesionales de la edición y difusión del libro, los autores y organización de defensa de los derechos de autores, para denunciar a quienes no respeten el “precio único”. ¡y el lector, que es quien realmente sufriría en caso de abuso? Entonces ¿dónde queda el fomento?

martes, 7 de marzo de 2006

Gran Evento en un Palacio. Feria del libro del palacio de Mineria.

Letras al descubierto. Gran Evento en un Palacio. Feria del libro del palacio de Mineria.
Aline Torres
Pasado y presente, literatura y matemáticas; inglés y sociología; física e historia; química y pintura; informática y filosofía; fantasía y realidad; todo mezclado en la XXVII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, organizada año con año por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México. Este 2006 se llevó a cabo del 23 de febrero al 5 de marzo, como desde 1924, con la finalidad de dar a conocer las novedades de la industria editorial mexicana.

Participar en este evento es siempre una agradable experiencia para cualquiera que sienta una pequeña curiosidad por el inmenso mundo de los libros. Imagine un recinto que data del siglo XVIII, una construcción neoclásica en términos generales, pero con un toque barroco en la organización formal y espacial, lleno de elegancia en las formas, con una proporción justa en la monumental escala y adornada con pinturas murales, recibiendo a una gran cantidad de personalidades importantes.

A la reunión asisten Miguel de Cervantes Saavedra acompañado de su ingenioso hidalgo: “Don Quijote de la Macha”, el romántico y a la vez dramático William Shakespeare, Homero y sus héroes de epopeya, Lovecraft envuelto en un halo de terror, Alejandro Dumas y sus inseparables “Tres Mosqueteros”, J.K. Rowlling con sus aprendices de magia y hechicería, Xavier Velasco y su solitario “Diablo Guardián”, Ángeles Mastretta rodeada de “Ninguna Eternidad como la Mía”, Juan Rulfo con “Pedro Páramo”, Gabriel García Márquez acompañado un coronel que no tiene quien le escriba, Elena Poniatowska que presentó en sociedad su “(El) “Tren (que) pasa primero”.

El libro de la escritora mexicana es una mezcla de la narrativa histórica y la biografía novelada; en él se entretejen las huelgas ferrocarrileras violentamente reprimidas por el gobierno en 1958 y 1959 con la vida del protagonista, Trinidad Pineda, figura literaria inspirada en Demetrio Vallejo, líder del movimiento ferrocrrilero.

Autores y lectores fueron recibidos cordialmente por el Estado anfitrión: Chiapas, el cual cada uno de los días que duró el evento hizo presentaciones de sus escritores, de las letras mayas, de su historia y cultura, de su biblioteca popular y lenguas indígenas.

Grandes y reconocidos grupos editoriales fueron los encargados de dar hospedaje a los creadores de obras escritas y de ponerlos en contacto con sus seguidores, para esto se organizaron 16 secciones donde se instalaron editoriales como Trillas, Planeta, Fondo de Cultura Económica, Esfinge, Alfaguara, Oxford, Santillana, CONACULTA, Porrúa, Tomo y Océano que concertó aproximadamente de 300 a 400 citas con “Harry Potter y el Misterio del Príncipe” según información de Bertha Gutiérrez, vendedora de dicha editorial. Por su parte en Paidós Mexicana el más solicitado fue “El arte de Amar” afirmó Rafael Martínez encargado del stand.

Además se organizaron diversos talleres, conferencias, firma y presentaciones de libros, proyección de videos, mesas redondas y recitales de poesía, uno de ellos en honor al poeta chiapaneco Jaime Sabines, realizado por el grupo “Poesía en Voz Alta” quienes pidieron:

“Lento amargo animal
que soy, que he sido,
amargo desde el nudo de polvo y agua y viento
que en la primera generación del hombre pedía a Dios.
Amargo como esos minerales amargos

Que en las noches de exacta soledad
-maldita y arruinada soledad
sin uno mismo-
trepan a la garganta
y, costras de silencio,
asfixian, matan, resucitan…”

Joel Flores, padre de familia, estuvo en la antigua capilla al momento del recital y comentó: “tengo quince años de venir y me encanta, admiro enormemente a Sabines y escuchar declamar su obra con esa emoción e intensidad es fantástico”.

Así transcurrieron rápidamente diez días en los cuales, como dijo un autor anónimo, “El tiempo para leer, al igual que el tiempo para amar, dilató el tiempo de vivir”.