Sorbos de la Historia. La influenza española en México
Aline Torres
Octubre 1918. Muchas personas morían a causa de un virus desconocido. Las víctimas presentaban manchas color negro azulado en los pómulos, elevada temperatura, tos, dolor de pecho, espalda y extremidades, cianosis, es decir, falta de oxígeno, y finalmente una asfixia lenta. LA penicilina todavía no se inventaba.
Las autopsias mostraban pulmones endurecidos, rojos y llenos de líquido. Era la influenza Española.
El 5 de octubre de 1918 el diario El demócrata de la Ciudad de México anunció que “La influenza Española apareció en la frontera de nuestro país”. El 27 del mismo mes la enfermedad ya estaba en todo el territorio nacional.
Históricamente se ha culpado al vapor Harold Walker de introducir el virus en el puerto de Tampico, Tamaulipas. No existe certeza al respecto. El barco salió de Boston, Inglaterra el 1 de septiembre con rumbo a Nuevo Orleáns, Estados Unidos; la escala fue en México.
El 14 de septiembre llegó a su destino. Durante su viaje tres personas habían muerto a bordo y numerosos miembros de la tripulación arribaron enfermos. Tenían temperaturas elevadas y se quejaban de dolores de cabeza, espalda y pecho.
En el norte del país cerraron todos los centros educativos y todos los lugares donde pudiera haber aglomeraciones. La gente pintaba cruces de cal en las ventanas porque creían que el Anticristo había llegado, los carretones llenos de muertos pasaban a diario rumbo al cementerio.
El México de aquellos años tenía una población de 14 millones de personas. La influenza española causó 500 mil decesos, de los cuales 20 mil fueron en Sinaloa, 22 mil en Coahuila y 60 mil en el Distrito Federal.
La muerte púrpura y su recorrido mundial
La pandemia de gripe de 1918 surgió en Estados Unidos en un campamento militar de Funstone, Kansas. Catorce días después se presenta en las bases militares de Oglethorpe, Georgia, de los 28, 586 soldados acuartelados enferman 1468.
Eran los años de la Primera Guerra Mundial, las fuerzas de Kansas fueron enviadas al frente de batalla en Francia. Los norteamericanos caían abatidos por la muerte púrpura, los galos por la bronquitis purulenta, los italianos por la fiebre de las moscas de arena y los alemanes por la fiebre de Flandes.
Cuando los pacientes llegaban a los servicios médicos, las enfermeras se apresuraban a mirarles los pies, quienes los tenían negros eran considerados como desahuciados y eran apartados para dejarlos morir.
De la zona de guerra en Europa el virus se expandió por norte, sur, este y sudeste hacia Noruega, Nueva Zelanda, China y la India. En mayo ya se hallaba en España, Portugal, Italia, Grecia, Albania, Escocia y el norte de África.
Un barco español la llevó a Puerto Rico y atacó toda la cuenca del Caribe, Argentina y Brasil.
De los mil 700 millones de habitantes que había en el mundo de entonces, 50 millones murieron a causa de la pandemia, más victimas de las que dejo el conflicto bélico.
La pandemia se diluyó a principios de 1919, antes de que se lograra aislar el virus y de que se inventara la vacuna.
¿Por qué influenza Española?
Durante la Edad Media la gripe fue conocida como influenza debido a que se creía que era causada por la influencia de los astros. La pandemia de gripe de 1918 se conoció como Española porque los diarios de éste país fueron los primeros que hablaron sin censura de las muertes que la enfermedad había generado.
En cambio los periódicos de las partes en conflicto ocultaban la información de las bajas que el virus les dejaba para que el enemigo no obtuviera provecho de ellas.
La gripe en la Historia
·La gripe existe desde la antigüedad clásica. Hipócrates describió una epidemia ocurrida en el 412 a.C.
·Europa: 1170, 1510 y 1580. La última destaca por su amplia difusión. Se originó en Asia y paso al continente Europeo. La nación más afectada fue España.
·Olas epidémicas: 1781, 1847 y 1842.
·Influenza Española: 1918. Virus H1N1.
·Gripe Asiática: 1957 surgida en la provincia china de Kwichow. Virus H2N2.
·Influenza de Hong-Kong: 1968-Virus H3N2
sábado, 26 de septiembre de 2009
lunes, 21 de septiembre de 2009
12 DE OCTUBRE. FANTASÍAS Y REALIDADES
SORBOS DE LA HISTORIA. 12 de octubre. Fantasías y realidades
Aline Torres
Cristóbal Colón parte del puerto de Palos el 3 de Agosto de 1492. A bordo de las tres carabelas que logra obtener de los hermanos Pinzón lleva noventa marineros, treinta personas del servicio real, la firme convicción de encontrar una nueva ruta hacia la India y un pensamiento cargado no sólo de la habilidad del mercader y de los conocimientos del navegante, sino también lleno de fabulas de tierras fantásticas e inmensas riquezas.
El 12 de octubre de 1492, el marinero Rodrigo Berguemo grita “Tierra, tierra”. La expedición del genovés había llegado a una isla que los mal llamados indios denominaban Guanahani, bautizada por Colón como San Salvador y que hoy se sabe es una de las que forman el archipiélago de las Lucayas.
Para el Almirante no había duda, había descubierto las tierras del Gran Can, imperio mongol de límites imprecisos y riquezas abundantes. Los occidentales supieron de su existencia gracias a Marco Polo:
“El señor de los señores que se llama Cublai Kaán es de la siguiente forma: es de hermosa talla, ni bajo ni alto sino de talla mediana. Su carne está bien repartida, si demasiado gordo ni demasiado flaco; está muy bien constituido en todos sus miembros. Tiene el rostro blanco y bermejo como rosa, lo que le da un aspecto muy agradable; los ojos negros y hermosos, la nariz bien hecha y bien puesta.
Hay cuatro mujeres a las que tiene por esposas verdaderas, y el hijo primogénito que de ellas tiene debe ser de pleno derecho Señor de todo el Imperio cuando el Gran Can, su padre, muera. Se las llama “Emperatriz”, pero también por su nombre. Y cada una de estas cuatro damas tiene una bellísima corte real en su propio palacio: ninguna tiene menos de trescientas doncellas escogidas por su gentileza y su belleza. Tienen numerosos criados eunucos y muchos hombres y mujeres, tantos que cada una de estas damas tiene en su corte por lo menos diez mil personas. Y cada vez que él quiere acostarse con una de estas cuatro mujeres la manda acudir a sus habitaciones, pero a veces él va a la habitación de su mujer”.
Colón fue lector obsesivo de Marco Polo y cuando en su intento de comunicarse con los aborígenes reconoció en ellos la palabra Karib, comunidad vecina de los Arawak, la atribuyó a la voz caniba, es decir, súbditos del Gran Can.
El intento de comunicación que el genovés entabla con los indígenas le hacen concebir dos ideas distintas del vocablo Karib. Una persistía en la proximididad del gran reino oriental, otra se refería a la existencia de antropófagos que comían carne humana. En la mente del Almirante entraron en conflicto el discurso orientalista de Marco Polo y el mito de seres monstruosos proveniente de la antigüedad clásica.
En su diario reseñó el temor de los naturales por los antropófagos de la siguiente manera: “…lejos de allí había hombres de un ojo y otros con hocicos de perros que comían los hombres, y que tomando uno lo degollaban y le bebían la sangre y le cortaban su natura”.
Al acercarse a la isla llamada Bohío la noticia de la existencia de indios feroces le dio la convicción de que lo que hasta entonces había tomado por monstruos deformes no eran más que hombres perversos y con muchas armas que capturaban a quienes se acercaba a su territorio. Los que se aventuraban en tierras de los caníbales no volvían nunca a sus hogares, sus tribus especulaban y conjeturaban que habían sido comidos.
Al llegar a Bohío sus dudas sobre los hombres con hocico de perro aumentaron ante la falta de indicios de su existencia. Reinterpretaba las palabras de los indígenas. El resultado la confirmación de la existencia del Gran Can.
La imaginación de Colón despojó, durante su primer viaje, a lo que el cree territorio asiático de lo monstruoso para llenarlo de maravillas naturales y riquezas. Generó las expectativas de lo que se encontraría en sus siguientes viajes: oro y el paraíso terrenal.
EL ENCUENTRO DEL PARAÍSO
Durante los siete años previos a la primera expedición de Colón, en los cuales recorrió la corte española en busca de financiamiento, el genovés no dudó en proclamar que era de la raza de Isaías, el profeta que anunció el nacimiento de Jesucristo, y que era el señalado para el retorno de aquella tierra fértil y sin muerte de la que fueron expulsados Adán y Eva.
Y a su parecer lo logró. Durante su tercer viaje, en 1498, llegó a la península de Paria, región montañosa de un clima dulce y exuberante vegetación. El imaginario de Almirante de inmediato lo trasladó al Paraíso terrenal. Al respecto escribió:
“Creo que el paraíso esta en un lugar adonde no puede llegar nadie, salvo por voluntad divina. Tiene la forma de una montaña áspera y se parece al cabo de una pera o al pezón de una teta de mujer, y poco a poco andando hacia allí desde muy lejos se va subiendo a él. Grandes indicios son éstos del paraíso terrenal, porque el sitio es conforme a la opinión de los santos y sanos teólogos”.
El convencimiento del Almirante de haber llegado al hogar de los primeros hombres le llevó a dirigir algunas líneas al papa Alejandro VI: “Creo lo que creyeron y creen los sabios y santos teólogos, que estos parajes son los del paraíso terrenal”.
AMÉRICA… LIBERTAD SEXUAL, CRUELDAD Y RESISTENCIA
El 12 de octubre de 1942 Cristóbal Colón llegó a América, consigo llevó hombres ambiciosos, anhelantes de oro, que no dudaron en apropiarse de los indígenas y de sus pertenencias. Los españoles consideraban a los naturales como unos barbaros e incivilizados, aun así se permitieron apreciar la estética de sus cuerpos desnudos.
En su diario de navegación Colón escribió de los pobladores de la raza de los tainios que: “son de los más bellos y mejor proporcionados. Todos de buena estatura, los cabellos no crespos y gruesos como sedas de caballo”.
La relación del Almirante no ahonda más en el tema. Sabía que se dirigía a una corte católica e intolerante. Fue prudente.
El italiano Michel de Cúneo, integrante de la expedición del genovés, narró como sedujo o violó a una taina: “la bella se resiste, recurro a un látigo , al final hay una reconciliación erótica-dialéctica y ella muestra cualidades y una sabiduría sexual que excede todo lo que podría haber imaginado”.
A la falta de oro, los conquistadores encontraron consuelo en los cuerpos. Los hombres que no veían a una mujer desnuda ni en la noche de bodas –para esa ceremonia las féminas usaban un sayal liviano con un agujero—encontraron en América un escape a la represión sexual sufrida en España.
De todos los reinos imperialistas de la Europa moderna, sólo el español se permitió el mestizaje. Ni los británicos en África, ni los holandeses y franceses en Asia y Malasia crearon una nueva raza.
En América se produjeron matrimonios entre caballeros e indígenas de alta cuna. También los criminales desterrados de Castilla tomaban por la fuerza o por grado a las mujeres, hijas y hermanas de los reyes y señores, dice la relación de Bartolomé de Las Casas en el libro 1, capítulo CLX. De los hombres, el cronista nos dice que eran destinados a los más bajos y viles trabajos.
Durante el gobierno de Cristóbal Colón en América —concedido, antes de su llegada, por los reyes de España, Isabel y Fernando—se inició el sometimiento, maltrato y exterminio de los naturales.
La primera colonia fundada fue la Isabela, el Amirante partió de allí con rumbo a la isla de Cibao en 1494. En dicho lugar construyó la fortaleza de Santo Tomás que dejo a cargo de Pedro Margarite, a quien le dio instrucciones de cortar la nariz y las orejas de los isleños que robaran algo. Él se marchó a realizar nuevas exploraciones.
A su regreso se enteró de que los naturales, a los que Margarite quiso forzar al trabajo de las minas, abandonaron sus hogares y se preparaban para la resistencia. Decidió abrir una campaña, nombró a su hermano Bartolomé Adelantado, quien derrotó a los isleños a mediados de marzo de 1945.
Los prisioneros fuero hechos esclavos, y se les obligó a pagar tributo. Para llevar el control de quienes cumplían y de los que no, mandó a hacer una moneda de cobre o de latón con una señal, ésta se colgaba al cuello de quienes habían dado su contribución.
El almirante trajo de España jaurías enteras de perros corsos, sabuesos y lebreles para usarlos en la caza de los naturales que trataban de huir. Los animales atacaban a los fugitivos ferozmente por la espalda, los derribaban y despedazaban.
Algunos perros, como el famoso becerrico, lograron un triste renombre y fueron padres de acreditadas razas que, por su maestría en rastrear y despedazar a los indígenas, gozaban de alta estima. El cronista Oviedo escribió de becerrico: “era ferocísimo defensor de la fe católica y de la moral sexual, descuartizó más de doscientos indios por idólatras sodomitas y por delitos abominables, habiéndose vuelto con los años muy goloso de carne humana”.
Nicolás de Ovando, tercer gobernador de la Isabela, terminó lo que Cristóbal Colón dejo inconcluso: la destrucción de los pueblos de América. Amparado por la provisión dada por la Corona el 20 de diciembre de 1503, que le autorizaba a forzar a los indígenas a trabajar, asignó a cada español de 30 a 60 isleños para el cultivo y la explotación de las minas.
Los naturales debían trabajar de seis a ocho meses a cambio de un jornal insignificante. Los alejaban de sus comunidades y cualquier pretexto era bueno para prolongar su condena. Para comer debían arrastrase debajo de la mesa para alzar los huesos que los españoles les arrojaban; los roían y chupaban para luego machacarlos con piedras y comerse el polvo con su pan de cazabe. Si trataban de huir eran cazados con los perros, azotados y regresados a trabajar con grillos en los pies.
La mayoría moría antes de cumplir su servicio y a los que quedaban libres les faltaban fuerzas para regresar a sus aldeas. Al respecto Bartolomé de Las Casas escribió: “Yo tope algunos muertos por los caminos, y otros debajo de los árboles boqueando, y otros con el dolor de la muerte dando gemidos y como podían diciendo ¡hambre, hambre! Los más resistentes, que conseguían, a pesar de todo, regresar a su tierra, hallaban sus chozas abandonadas y sus plantíos devastados; todo se había evaporado mágicamente ante el terror blanco”.
Las cuestiones religiosas también dieron pie a la barbarie ejercida en contra de los infieles.
El cacique de la Vega Real, Guarionex, autorizó al ermitaño Román Panea construir una capilla. Los abusos de los padres ocasionaron que se les expulsara del lugar. Tras su salida, los miembros de la comunidad destruyeron las imágenes y reliquias. Los frailes los acusaron de robo, sacrilegio, blasfemia y profanación. El adelantado, Bartolomé Colón autorizó la constitución de un Tribunal para que castigara el delito. Los indígenas fueron interrogados, sin intérprete, en español, por medio del tormento se les arrancó una confesión que nadie entendió. La sentencia: morir en la hoguera.
El proceso de conquista y desalojo territorial, iniciado por Colón aquel 12 de octubre de 1942, ha continuado hasta la era moderna, y con ello la resistencia de los indígenas americanos.
En México las tierras del pueblo mazateco, en la cuenca del río Papaloapan, se utilizaron para la edificación de la presa Miguel Alemán con capacidad para 9 mil 106 millones de metros cúbicos destinados a la generación de electricidad y el control de avenidas. La obra se terminó en 1955, pero la reubicación de los 20 mil desplazados no concluyó hasta 1962.
Veinte años después la historia se repitió. La construcción de la presa Cerro de Oro de 4 mil 400 millones de metros cúbicos alejó de sus hogares a 13 mil chinantecos.
En 2002 un mal manejo de la presa de Villa Victoria, del sistema Cutzamala, ocasionó daños a 350 hectáreas de indígenas mazahua. Las autoridades les prometieron otorgarles una indemnización que no llegó. El 26 de octubre de 2004 signaron con el gobierno federal un acuerdo en el que se acordó la instalación de redes hidráulicas para llevar el servicio a las comunidades de la región.
Las ofertas no se cumplieron. El Frente Mazahua intentó, en febrero de 2005, ingresar a las instalaciones de la planta potabilizadora de Berros del Sistema Cutzamala para exigir el pago de la indemnización y las obras pactadas.
Durante el gobierno de Vicente Fox se trató de reactivar la creación de un sistema de presas sobre la cuenca del río Usumacinta, iniciado en el sexenio de Carlos Salinas. Las múltiples protestas han cancelado nuevamente el proyecto, sin embargo, no se descarta que pueda retomarse debido a que la implementación del Plan Puebla-Panamá plantea el reto de generar más energía.
De realizarse se afectarían territorios pertenecientes a los altos de Chiapas, la selva Lacandona y una parte del estado de Tabasco en México y los departamentos de El Quiché, Verapaz y El Petén en Guatemala. Localidades indígenas. Los desplazados se calcula serían entre 30 y 50 mil personas.
El proyecto La Venta II en Oaxaca pretende ampliar el parque Eoleléctrico de la zona. Para lograrlo se ha hostigado durante años a los campesinos e indígenas. La resistencia se mermó cuando policías ministeriales encarcelaron al presidente del Comisariado Ejidal, Rafael Solórzano Ordaz. La Comisión Federal de Eléctricidad (CFE) ha promovido la acción penal en contra de varios ejidatarios bajo el cargo de impedimento en la ejecución de obra pública.
Los que han entregado sus tierras lo han hecho bajo amenazas y engaños. Los contratos, firmados ante notario público, cubren un período de treinta años, durante el cual los campesinos recibirán el pago promedio de 12, 500 pesos anuales por hectárea donde se ubique una torre de aerogenerador. En el 2007 la CFE había contratado el 40% de la superficie originalmente requerida para el proyecto.
Sobre el río Verde, Oaxaca, se quiere levantar una hidroeléctrica que generaría 900 millones de watts. Para oponer resistencia a esta obra se conformó el Foro por la Defensa del Agua, el Territorio y el Desarrollo de los Pueblos Indígenas en 2007, lo integran autoridades municipales y agrarias, personas de las comunidades mixteco y chatino.
La invasión de tierras indígenas se extiende a Brasil. En los años 40 el gobierno intentó ocupar las áreas consideradas vacías del centro del país en lo que se conoció como “marcha para el oeste”. Los territorios irrumpidos eran de los pueblos Xavante, Kayapó y Xingu. En los 60 y 70 la construcción de varias carreteras afectó la tranquilidad de los Apinayé, Gavioes y Kayapo con la Belem-Brasilia; los Yanomami, Marubu, Uapii, Kulina y Kanamari con la Perimetral norte; y los Nhambikura y Paresi con la Cuiabá-Porto Velho.
La construcción de presas hidroeléctricas en los 70 y 80 perturbaron a los Parakanan y los waimiri-atroari.
FUENTES
Castro Soto, Gustavo, “El agua y los ríos amenazados en México. Los retos para el movimiento social”, Biblioteca virtual: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/osal/osal21/Soto.pdf
Peña, Francisco, “Pueblos indígenas y el manejo de recursos hídricos en México”, Universidad de Chile: www.csociales.uchile.cl/publicaciones/mad/11/paper03.pdf
De Barros Laraia, Roque, A los 500 años del choque de dos mundos. EL fin de los descubrimientos, Ediciones del sol, 1989.
El 12 de octubre de 1492, el marinero Rodrigo Berguemo grita “Tierra, tierra”. La expedición del genovés había llegado a una isla que los mal llamados indios denominaban Guanahani, bautizada por Colón como San Salvador y que hoy se sabe es una de las que forman el archipiélago de las Lucayas.
Para el Almirante no había duda, había descubierto las tierras del Gran Can, imperio mongol de límites imprecisos y riquezas abundantes. Los occidentales supieron de su existencia gracias a Marco Polo:
“El señor de los señores que se llama Cublai Kaán es de la siguiente forma: es de hermosa talla, ni bajo ni alto sino de talla mediana. Su carne está bien repartida, si demasiado gordo ni demasiado flaco; está muy bien constituido en todos sus miembros. Tiene el rostro blanco y bermejo como rosa, lo que le da un aspecto muy agradable; los ojos negros y hermosos, la nariz bien hecha y bien puesta.
Hay cuatro mujeres a las que tiene por esposas verdaderas, y el hijo primogénito que de ellas tiene debe ser de pleno derecho Señor de todo el Imperio cuando el Gran Can, su padre, muera. Se las llama “Emperatriz”, pero también por su nombre. Y cada una de estas cuatro damas tiene una bellísima corte real en su propio palacio: ninguna tiene menos de trescientas doncellas escogidas por su gentileza y su belleza. Tienen numerosos criados eunucos y muchos hombres y mujeres, tantos que cada una de estas damas tiene en su corte por lo menos diez mil personas. Y cada vez que él quiere acostarse con una de estas cuatro mujeres la manda acudir a sus habitaciones, pero a veces él va a la habitación de su mujer”.
Colón fue lector obsesivo de Marco Polo y cuando en su intento de comunicarse con los aborígenes reconoció en ellos la palabra Karib, comunidad vecina de los Arawak, la atribuyó a la voz caniba, es decir, súbditos del Gran Can.
El intento de comunicación que el genovés entabla con los indígenas le hacen concebir dos ideas distintas del vocablo Karib. Una persistía en la proximididad del gran reino oriental, otra se refería a la existencia de antropófagos que comían carne humana. En la mente del Almirante entraron en conflicto el discurso orientalista de Marco Polo y el mito de seres monstruosos proveniente de la antigüedad clásica.
En su diario reseñó el temor de los naturales por los antropófagos de la siguiente manera: “…lejos de allí había hombres de un ojo y otros con hocicos de perros que comían los hombres, y que tomando uno lo degollaban y le bebían la sangre y le cortaban su natura”.
Al acercarse a la isla llamada Bohío la noticia de la existencia de indios feroces le dio la convicción de que lo que hasta entonces había tomado por monstruos deformes no eran más que hombres perversos y con muchas armas que capturaban a quienes se acercaba a su territorio. Los que se aventuraban en tierras de los caníbales no volvían nunca a sus hogares, sus tribus especulaban y conjeturaban que habían sido comidos.
Al llegar a Bohío sus dudas sobre los hombres con hocico de perro aumentaron ante la falta de indicios de su existencia. Reinterpretaba las palabras de los indígenas. El resultado la confirmación de la existencia del Gran Can.
La imaginación de Colón despojó, durante su primer viaje, a lo que el cree territorio asiático de lo monstruoso para llenarlo de maravillas naturales y riquezas. Generó las expectativas de lo que se encontraría en sus siguientes viajes: oro y el paraíso terrenal.
EL ENCUENTRO DEL PARAÍSO
Durante los siete años previos a la primera expedición de Colón, en los cuales recorrió la corte española en busca de financiamiento, el genovés no dudó en proclamar que era de la raza de Isaías, el profeta que anunció el nacimiento de Jesucristo, y que era el señalado para el retorno de aquella tierra fértil y sin muerte de la que fueron expulsados Adán y Eva.
Y a su parecer lo logró. Durante su tercer viaje, en 1498, llegó a la península de Paria, región montañosa de un clima dulce y exuberante vegetación. El imaginario de Almirante de inmediato lo trasladó al Paraíso terrenal. Al respecto escribió:
“Creo que el paraíso esta en un lugar adonde no puede llegar nadie, salvo por voluntad divina. Tiene la forma de una montaña áspera y se parece al cabo de una pera o al pezón de una teta de mujer, y poco a poco andando hacia allí desde muy lejos se va subiendo a él. Grandes indicios son éstos del paraíso terrenal, porque el sitio es conforme a la opinión de los santos y sanos teólogos”.
El convencimiento del Almirante de haber llegado al hogar de los primeros hombres le llevó a dirigir algunas líneas al papa Alejandro VI: “Creo lo que creyeron y creen los sabios y santos teólogos, que estos parajes son los del paraíso terrenal”.
AMÉRICA… LIBERTAD SEXUAL, CRUELDAD Y RESISTENCIA
El 12 de octubre de 1942 Cristóbal Colón llegó a América, consigo llevó hombres ambiciosos, anhelantes de oro, que no dudaron en apropiarse de los indígenas y de sus pertenencias. Los españoles consideraban a los naturales como unos barbaros e incivilizados, aun así se permitieron apreciar la estética de sus cuerpos desnudos.
En su diario de navegación Colón escribió de los pobladores de la raza de los tainios que: “son de los más bellos y mejor proporcionados. Todos de buena estatura, los cabellos no crespos y gruesos como sedas de caballo”.
La relación del Almirante no ahonda más en el tema. Sabía que se dirigía a una corte católica e intolerante. Fue prudente.
El italiano Michel de Cúneo, integrante de la expedición del genovés, narró como sedujo o violó a una taina: “la bella se resiste, recurro a un látigo , al final hay una reconciliación erótica-dialéctica y ella muestra cualidades y una sabiduría sexual que excede todo lo que podría haber imaginado”.
A la falta de oro, los conquistadores encontraron consuelo en los cuerpos. Los hombres que no veían a una mujer desnuda ni en la noche de bodas –para esa ceremonia las féminas usaban un sayal liviano con un agujero—encontraron en América un escape a la represión sexual sufrida en España.
De todos los reinos imperialistas de la Europa moderna, sólo el español se permitió el mestizaje. Ni los británicos en África, ni los holandeses y franceses en Asia y Malasia crearon una nueva raza.
En América se produjeron matrimonios entre caballeros e indígenas de alta cuna. También los criminales desterrados de Castilla tomaban por la fuerza o por grado a las mujeres, hijas y hermanas de los reyes y señores, dice la relación de Bartolomé de Las Casas en el libro 1, capítulo CLX. De los hombres, el cronista nos dice que eran destinados a los más bajos y viles trabajos.
Durante el gobierno de Cristóbal Colón en América —concedido, antes de su llegada, por los reyes de España, Isabel y Fernando—se inició el sometimiento, maltrato y exterminio de los naturales.
La primera colonia fundada fue la Isabela, el Amirante partió de allí con rumbo a la isla de Cibao en 1494. En dicho lugar construyó la fortaleza de Santo Tomás que dejo a cargo de Pedro Margarite, a quien le dio instrucciones de cortar la nariz y las orejas de los isleños que robaran algo. Él se marchó a realizar nuevas exploraciones.
A su regreso se enteró de que los naturales, a los que Margarite quiso forzar al trabajo de las minas, abandonaron sus hogares y se preparaban para la resistencia. Decidió abrir una campaña, nombró a su hermano Bartolomé Adelantado, quien derrotó a los isleños a mediados de marzo de 1945.
Los prisioneros fuero hechos esclavos, y se les obligó a pagar tributo. Para llevar el control de quienes cumplían y de los que no, mandó a hacer una moneda de cobre o de latón con una señal, ésta se colgaba al cuello de quienes habían dado su contribución.
El almirante trajo de España jaurías enteras de perros corsos, sabuesos y lebreles para usarlos en la caza de los naturales que trataban de huir. Los animales atacaban a los fugitivos ferozmente por la espalda, los derribaban y despedazaban.
Algunos perros, como el famoso becerrico, lograron un triste renombre y fueron padres de acreditadas razas que, por su maestría en rastrear y despedazar a los indígenas, gozaban de alta estima. El cronista Oviedo escribió de becerrico: “era ferocísimo defensor de la fe católica y de la moral sexual, descuartizó más de doscientos indios por idólatras sodomitas y por delitos abominables, habiéndose vuelto con los años muy goloso de carne humana”.
Nicolás de Ovando, tercer gobernador de la Isabela, terminó lo que Cristóbal Colón dejo inconcluso: la destrucción de los pueblos de América. Amparado por la provisión dada por la Corona el 20 de diciembre de 1503, que le autorizaba a forzar a los indígenas a trabajar, asignó a cada español de 30 a 60 isleños para el cultivo y la explotación de las minas.
Los naturales debían trabajar de seis a ocho meses a cambio de un jornal insignificante. Los alejaban de sus comunidades y cualquier pretexto era bueno para prolongar su condena. Para comer debían arrastrase debajo de la mesa para alzar los huesos que los españoles les arrojaban; los roían y chupaban para luego machacarlos con piedras y comerse el polvo con su pan de cazabe. Si trataban de huir eran cazados con los perros, azotados y regresados a trabajar con grillos en los pies.
La mayoría moría antes de cumplir su servicio y a los que quedaban libres les faltaban fuerzas para regresar a sus aldeas. Al respecto Bartolomé de Las Casas escribió: “Yo tope algunos muertos por los caminos, y otros debajo de los árboles boqueando, y otros con el dolor de la muerte dando gemidos y como podían diciendo ¡hambre, hambre! Los más resistentes, que conseguían, a pesar de todo, regresar a su tierra, hallaban sus chozas abandonadas y sus plantíos devastados; todo se había evaporado mágicamente ante el terror blanco”.
Las cuestiones religiosas también dieron pie a la barbarie ejercida en contra de los infieles.
El cacique de la Vega Real, Guarionex, autorizó al ermitaño Román Panea construir una capilla. Los abusos de los padres ocasionaron que se les expulsara del lugar. Tras su salida, los miembros de la comunidad destruyeron las imágenes y reliquias. Los frailes los acusaron de robo, sacrilegio, blasfemia y profanación. El adelantado, Bartolomé Colón autorizó la constitución de un Tribunal para que castigara el delito. Los indígenas fueron interrogados, sin intérprete, en español, por medio del tormento se les arrancó una confesión que nadie entendió. La sentencia: morir en la hoguera.
El proceso de conquista y desalojo territorial, iniciado por Colón aquel 12 de octubre de 1942, ha continuado hasta la era moderna, y con ello la resistencia de los indígenas americanos.
En México las tierras del pueblo mazateco, en la cuenca del río Papaloapan, se utilizaron para la edificación de la presa Miguel Alemán con capacidad para 9 mil 106 millones de metros cúbicos destinados a la generación de electricidad y el control de avenidas. La obra se terminó en 1955, pero la reubicación de los 20 mil desplazados no concluyó hasta 1962.
Veinte años después la historia se repitió. La construcción de la presa Cerro de Oro de 4 mil 400 millones de metros cúbicos alejó de sus hogares a 13 mil chinantecos.
En 2002 un mal manejo de la presa de Villa Victoria, del sistema Cutzamala, ocasionó daños a 350 hectáreas de indígenas mazahua. Las autoridades les prometieron otorgarles una indemnización que no llegó. El 26 de octubre de 2004 signaron con el gobierno federal un acuerdo en el que se acordó la instalación de redes hidráulicas para llevar el servicio a las comunidades de la región.
Las ofertas no se cumplieron. El Frente Mazahua intentó, en febrero de 2005, ingresar a las instalaciones de la planta potabilizadora de Berros del Sistema Cutzamala para exigir el pago de la indemnización y las obras pactadas.
Durante el gobierno de Vicente Fox se trató de reactivar la creación de un sistema de presas sobre la cuenca del río Usumacinta, iniciado en el sexenio de Carlos Salinas. Las múltiples protestas han cancelado nuevamente el proyecto, sin embargo, no se descarta que pueda retomarse debido a que la implementación del Plan Puebla-Panamá plantea el reto de generar más energía.
De realizarse se afectarían territorios pertenecientes a los altos de Chiapas, la selva Lacandona y una parte del estado de Tabasco en México y los departamentos de El Quiché, Verapaz y El Petén en Guatemala. Localidades indígenas. Los desplazados se calcula serían entre 30 y 50 mil personas.
El proyecto La Venta II en Oaxaca pretende ampliar el parque Eoleléctrico de la zona. Para lograrlo se ha hostigado durante años a los campesinos e indígenas. La resistencia se mermó cuando policías ministeriales encarcelaron al presidente del Comisariado Ejidal, Rafael Solórzano Ordaz. La Comisión Federal de Eléctricidad (CFE) ha promovido la acción penal en contra de varios ejidatarios bajo el cargo de impedimento en la ejecución de obra pública.
Los que han entregado sus tierras lo han hecho bajo amenazas y engaños. Los contratos, firmados ante notario público, cubren un período de treinta años, durante el cual los campesinos recibirán el pago promedio de 12, 500 pesos anuales por hectárea donde se ubique una torre de aerogenerador. En el 2007 la CFE había contratado el 40% de la superficie originalmente requerida para el proyecto.
Sobre el río Verde, Oaxaca, se quiere levantar una hidroeléctrica que generaría 900 millones de watts. Para oponer resistencia a esta obra se conformó el Foro por la Defensa del Agua, el Territorio y el Desarrollo de los Pueblos Indígenas en 2007, lo integran autoridades municipales y agrarias, personas de las comunidades mixteco y chatino.
La invasión de tierras indígenas se extiende a Brasil. En los años 40 el gobierno intentó ocupar las áreas consideradas vacías del centro del país en lo que se conoció como “marcha para el oeste”. Los territorios irrumpidos eran de los pueblos Xavante, Kayapó y Xingu. En los 60 y 70 la construcción de varias carreteras afectó la tranquilidad de los Apinayé, Gavioes y Kayapo con la Belem-Brasilia; los Yanomami, Marubu, Uapii, Kulina y Kanamari con la Perimetral norte; y los Nhambikura y Paresi con la Cuiabá-Porto Velho.
La construcción de presas hidroeléctricas en los 70 y 80 perturbaron a los Parakanan y los waimiri-atroari.
FUENTES
Castro Soto, Gustavo, “El agua y los ríos amenazados en México. Los retos para el movimiento social”, Biblioteca virtual: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/osal/osal21/Soto.pdf
Peña, Francisco, “Pueblos indígenas y el manejo de recursos hídricos en México”, Universidad de Chile: www.csociales.uchile.cl/publicaciones/mad/11/paper03.pdf
De Barros Laraia, Roque, A los 500 años del choque de dos mundos. EL fin de los descubrimientos, Ediciones del sol, 1989.
sábado, 19 de septiembre de 2009
Un paseo entre cañas
DE REALIDADES AMABLES...Un paseo entre cañas
Aline Torres
El pueblo de Santa Cecilia en Tlalnepantla, Estado de México, es uno de los pocos sitios que en medio de la mancha urbana conservan su ambiente callado y solitario, donde los ruidos de la modernidad no tienen derecho de admisión.
Sin embargo, el silencio que impera en las calles se interrumpe al entrar al mercado, donde el barullo de marchantes y comerciantes se entremezcla con olores del pápalo, la barbacoa y el pescado.
En el centro de la comunidad, el quiosco brinda un espacio de reposo tanto para lugareños como para visitantes. Mientras, la iglesia colonial engalana los cielos y oculta la estructura piramidal de Santa Cecilia. Este hecho no es resultado de una construcción fortuita, sino del estratégico plan de urbanización y evangelización desarrollado por los españoles a su llegada a México.
La parroquia de Santa Cecilia, edificada a finales del siglo XVI bajo la dirección de los franciscanos, fue construida con las mismas piedras que los prehispánicos utilizaron para la edificación del basamento piramidal.
El dinamismo y expresividad barrocos de la iglesia tapan el teocalli, más no opacan la elegancia de sus formas simétricas que se elevan ocho metros sobre el nivel del suelo.
Para encontrarse con la construcción prehispánica, basta con rodear el templo cristiano, de este modo el visitante queda frente a una pirámide de pequeñas, pero estilizadas dimensiones. Para acercarse a la edificación precolombina es necesario sumergirse antes en el ambiente de finales del siglo XIX que caracteriza al museo de la escultura mexica “Doctor Eusabio Dávalos Urtado”.
EL recinto cultural, que lleva por nombre el del arqueólogo descubridor del basamento de Santa Cecilia, se aloja en lo que fue una casona de campo de una familia acomodada de la época porfiriana.
El jardín central da la bienvenida al recién llegado y le arrastra a un ambiente totalmente campestre, donde las sombras proyectadas por las granadas, higos y duraznos cobijan 17 piezas prehispánicas distribuidas entre la vegetación.
Alrededor del jardín se encuentra el corredor y las habitaciones de la casa convertida en salas de exhibición, donde se pueden apreciar 59 piezas que muestran aspectos de la vida cotidiana de los mexicas. A través de dichas figuras se puede definir a la escultura antropomorfa como el retrato idealizado de las divinidades de ésta sociedad.
Existen otras cuatro salas que muestran una colección histórica de objetos y muebles de la época de la casona. En estos espacios se recrea fielmente el ambiente porfiriano: un amplio comedor con una mesa al centro y vitrinas maderadas pegadas a las paredes; una cocina cuyos muros se decoran con cazuelas, jarros y ollas de barro de uso diario, y un pretil al centro; finalmente un tinacal clásico de una región pulquera.
A un costado del tinacal, se aprecia un Tzompantli, altar formado por los cráneos de las victimas del sacrificio ritual, el cual da paso a un patio trasero donde nuevamente los árboles frutales se adueñan del paisaje para después ceder el espacio a la pirámide de Santa Cecilia que los prehispánicos llamaban Acatitlán: entre cañas.
El basamento fue descubierto en 1922, pero las exploraciones se iniciaron hacia 1961. En el periodo de 1956 a 1968, el doctor Dávalos dirigía el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), cuando se reconstruyeron los templos dedicados a Huitzilopochtli, dios de la guerra, y Tláloc, Dios del agua.
El teocalli que se conserva consta de por lo menos cuatro épocas constructivas y se compone de varios cuerpos con escaleras dobles orientadas al poniente. La separación entre las escalinatas está marcada por una alfarda de doble que las laterales, las cuales conducen a los templos gemelos de la parte superior y en cuyos remates cúbicos se alzan dos incensarios.
EL centro ceremonial de Santa Cecilia estuvo ocupado aproximadamente desde 1430 y constituye uno de los mejores ejemplos de edificios religiosos del postclásico tardío.
En un principio Acatitlán estuvo ligada a Tenayuca, primera capital de los chichimecas en la cuenca de México, fundada por el guerrero Xólotl, pero cuando Quinatzin, señor chichimeco, trasladó el poder a Texcoco, Tenayuca perdió jerarquía y Santa Cecilia fue sometida al poder de Tenochtitlán.
Se especula que Santa Cecilia tenía una economía ligada a los depósitos lacustres de agua dulce, salada y a la agricultura, sin embargo, los detalles sobre el desarrollo del sitio aun se desconocen.
Por el momento, el visitante tiene para satisfacerse la belleza y monumental del templo precolombino que convive en armonía con el recinto cristiano, y la tranquilidad del campo que en medio de la urbanidad ofrece en conjunto Santa Cecilia.
Sin embargo, el silencio que impera en las calles se interrumpe al entrar al mercado, donde el barullo de marchantes y comerciantes se entremezcla con olores del pápalo, la barbacoa y el pescado.
En el centro de la comunidad, el quiosco brinda un espacio de reposo tanto para lugareños como para visitantes. Mientras, la iglesia colonial engalana los cielos y oculta la estructura piramidal de Santa Cecilia. Este hecho no es resultado de una construcción fortuita, sino del estratégico plan de urbanización y evangelización desarrollado por los españoles a su llegada a México.
La parroquia de Santa Cecilia, edificada a finales del siglo XVI bajo la dirección de los franciscanos, fue construida con las mismas piedras que los prehispánicos utilizaron para la edificación del basamento piramidal.
El dinamismo y expresividad barrocos de la iglesia tapan el teocalli, más no opacan la elegancia de sus formas simétricas que se elevan ocho metros sobre el nivel del suelo.
Para encontrarse con la construcción prehispánica, basta con rodear el templo cristiano, de este modo el visitante queda frente a una pirámide de pequeñas, pero estilizadas dimensiones. Para acercarse a la edificación precolombina es necesario sumergirse antes en el ambiente de finales del siglo XIX que caracteriza al museo de la escultura mexica “Doctor Eusabio Dávalos Urtado”.
EL recinto cultural, que lleva por nombre el del arqueólogo descubridor del basamento de Santa Cecilia, se aloja en lo que fue una casona de campo de una familia acomodada de la época porfiriana.
El jardín central da la bienvenida al recién llegado y le arrastra a un ambiente totalmente campestre, donde las sombras proyectadas por las granadas, higos y duraznos cobijan 17 piezas prehispánicas distribuidas entre la vegetación.
Alrededor del jardín se encuentra el corredor y las habitaciones de la casa convertida en salas de exhibición, donde se pueden apreciar 59 piezas que muestran aspectos de la vida cotidiana de los mexicas. A través de dichas figuras se puede definir a la escultura antropomorfa como el retrato idealizado de las divinidades de ésta sociedad.
Existen otras cuatro salas que muestran una colección histórica de objetos y muebles de la época de la casona. En estos espacios se recrea fielmente el ambiente porfiriano: un amplio comedor con una mesa al centro y vitrinas maderadas pegadas a las paredes; una cocina cuyos muros se decoran con cazuelas, jarros y ollas de barro de uso diario, y un pretil al centro; finalmente un tinacal clásico de una región pulquera.
A un costado del tinacal, se aprecia un Tzompantli, altar formado por los cráneos de las victimas del sacrificio ritual, el cual da paso a un patio trasero donde nuevamente los árboles frutales se adueñan del paisaje para después ceder el espacio a la pirámide de Santa Cecilia que los prehispánicos llamaban Acatitlán: entre cañas.
El basamento fue descubierto en 1922, pero las exploraciones se iniciaron hacia 1961. En el periodo de 1956 a 1968, el doctor Dávalos dirigía el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), cuando se reconstruyeron los templos dedicados a Huitzilopochtli, dios de la guerra, y Tláloc, Dios del agua.
El teocalli que se conserva consta de por lo menos cuatro épocas constructivas y se compone de varios cuerpos con escaleras dobles orientadas al poniente. La separación entre las escalinatas está marcada por una alfarda de doble que las laterales, las cuales conducen a los templos gemelos de la parte superior y en cuyos remates cúbicos se alzan dos incensarios.
EL centro ceremonial de Santa Cecilia estuvo ocupado aproximadamente desde 1430 y constituye uno de los mejores ejemplos de edificios religiosos del postclásico tardío.
En un principio Acatitlán estuvo ligada a Tenayuca, primera capital de los chichimecas en la cuenca de México, fundada por el guerrero Xólotl, pero cuando Quinatzin, señor chichimeco, trasladó el poder a Texcoco, Tenayuca perdió jerarquía y Santa Cecilia fue sometida al poder de Tenochtitlán.
Se especula que Santa Cecilia tenía una economía ligada a los depósitos lacustres de agua dulce, salada y a la agricultura, sin embargo, los detalles sobre el desarrollo del sitio aun se desconocen.
Por el momento, el visitante tiene para satisfacerse la belleza y monumental del templo precolombino que convive en armonía con el recinto cristiano, y la tranquilidad del campo que en medio de la urbanidad ofrece en conjunto Santa Cecilia.
jueves, 17 de septiembre de 2009
AMBICIÓN, COBARDÍA Y TRAICIÓN. TRES PASOS QUE LLEVARON A LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Sorbos de la historia.Ambición, cobardía y traición y cobardía. Tres pasos que llevaron a la Segunda Guerra Mundial
Aline Torres
Tras la Primera Guerra Mundial, el mundo se encontraba en tensión constante por mantener la paz, la cual a pesar de ser forzada daba cierto alivio a los sobrevivientes de una devastación tan grande como la desencadenada por los años de 1914-1918. En este contexto surgió una cadena de errores por parte de Los Aliados que conduciría a la Segunda Guerra Mundial. En Alemania reinaba un resentimiento producido por las limitaciones que el Tratado de Versalles le imponía al país. Debían 25 millones de dólares, una inmensa fortuna para la época. La orilla izquierda del Rhin y una zona de 50 km. de ancho de la derecha fue desmilitarizada y entregada en custodia a Francia, se le confiscó su flota mercante, su ejército fue limitado a 100 000 hombres y se le negó el derecho de poseer artillería pesada, aviación y submarinos. Perdió los territorios de Alsacia y Lorena, conquistados durante el enfrentamiento: una gran humillación para los germanos. Las restricciones tenían por objeto evitar que la belicosa nación condujera al mundo a una nueva confrontación. Durante las refriegas de la Gran Guerra Los Aliados sólo penetraron a algunas franjas fronterizas de Alemania. El país prácticamente no había sufrido pérdidas materiales en su territorio, esto aunado a las buenas condiciones de las fábricas de armamento y municiones, fortalecía la idea de una posible revancha. El ambiente imperante en Alemania fue bien manejado por la capacidad de oratoria de Adolfo Hitler, quien a través de patrióticos discursos supo encausar el deseo de venganza del pueblo hasta que conquistó el poder. El ánimo italiano no se diferenciaba mucho del alemán. Los italianos también estaban resentidos por las disposiciones del Tratado de Versalles. Se contaban dentro de la Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría e Italia), sin embargo al estallar la guerra no cumplió con sus compromisos, y cuando la balanza del triunfo se inclinó irrevocablemente hacia la Triple Entente (Francia, Inglaterra, Rusia, después sustituida por Estados Unidos), decidió integrarse a este bloque. Aún así la capitulación no le favoreció. Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Rusia estaban ocupados en sus asuntos internos y perdieron de vista las acciones que Alemania, Italia y Japón realizaban con fines claramente imperialistas. Francia quedó reducida a ruinas tras la Primera Guerra Mundial. Perdió 7 800 km de vías férreas, 20 603 fábricas, 52 740 km de carreteras y 457 000 vidas. El Tratado de Versalles establecía que Alemania pagaría los daños causados a los franceses. Los discursos elocuentes de los germanos lograron convencer a La Liga de las naciones de que no tenían solvencia económica para pagar. El presidente de la República de Weimar, Ebbert, decía: "Debemos, no lo negamos; pero la guerra, la intervención aliada y nuestras fábricas sin crédito y sin materias primas nos han dejado si producción; permítasenos producir sin fiscalizaciones, proporciónesenos, a crédito, el indispensable petróleo, y otórguesenos el crédito suficiente para mover nuestras fábricas a toda su capacidad. Sólo de esta manera tendremos los recursos para pagar". George Benjamin Clemencean, primer ministro de Francia, exigió el pago en especie, que no procedió por la negativa de Lloyd Georges, líder Inglés, apoyado por Wodrow Wilsos de Estados Unidos y el representante japonés. Los galos, orgullosos por su valerosa actuación en la batalla del Marne, estaban sumidos en la miseria y las deudas que habían contraído con los norteamericanos durante el transcurso de la Gran Guerra. La situación de los galos no les permitió recuperarse antes que los germanos. El saldo del conflicto dejo a los ingleses sin su famosa marina mercante y con algunas deudas con Estados Unidos. El primer ministro de Inglaterra, Lloyd Goerge se negó a que Francia recibiera el pago alemán en especie debido al miedo de que ésta, enriquecida por las productivas minas de hierro de Lorena, frente a unos germanos desorganizados y un imperio Austro-Húngaro desmembrado, se convirtiera con ayuda de las reparaciones en la potencia europea más importante. Los británicos aún defendían su hegemonía económica, obstaculizaban a Francia, mientras Estados Unidos ya los había desplazado. Las razones por las cuales Estados Unidos adquirió la riqueza que más tarde le daría la supremacía mundial son simples, sencillas y determinantes. Los norteamericanos no sufrieron ningún daño en su territorio ni en sus instituciones, los obreros fueron inmunes a los daños causados por las batallas, ninguno fue al frente de batalla, ni quedaron lisiados e incapacitados para cualquier labor como muchos de los trabajadores europeos. La guerra eliminó un importante porcentaje de la producción industrial de las potencias beligerantes, y dejo un espacio bastante amplio, el cual fue ocupado por los yanquis que tenían sus fábricas a toda su capacidad, beneficio causado por el capital que el país recibió de los intereses de las deudas que Europa contrajo con ellos para solventar los gastos del conflicto bélico. Rusia se encontraba en una posición internacional difícil. Todas las potencias europeas guiadas por Estados Unidos la veían con hostilidad por su régimen comunista. El Zar de todas las Rusias, Nicolás II, retiró a su nación de la Gran Guerra para poder enfrentar con toda su capacidad a los Bolcheviques que dirigían la Revolución Rusa, la cual finalmente tomó el poder e implantó como sistema de gobierno al comunismo, régimen temido y combatido, que ocasionó que durante las negociaciones del Tratado de Versalles se olvidaran de premiar a la nación aliada que más vidas ofrendo: 1 700 000 muertes. A Rusia no le valió en nada haber intervenido de manera indirecta en el triunfo del Marne, la capitulación la sometió a una desmembración territorial mayor a la sufrida por Alemania y Austria juntas. Con su porción fronteriza con Alemania se completó el territorio de la República de Polonia, hizo una restitución para integrar la República de Finlandia, le quitaron los Estados del Báltico (Letonia, Estonia y Lituania) y otros territorios que sirvieron para formar las repúblicas de Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Entregó a Rumania la Basarabia. Una poderosa presión que buscaba obstaculizar el ascenso del comunismo. Así estaba conformado el mundo que pronto recibiría la embestida de un nuevo conflicto armado, que fue más largo y cruento que el anterior. En Italia, Alexander Mussolini, un herrero ferviente admirador de Benito Juárez y enemigo de todos los tiranos, daba el nombre del Benemérito de las Américas a su hijo: Benito Mussolini, Duce de Italia. Benito soñaba con un imperio tan grande como el de Julio César, sin embargo ya todo lo que había por conquistar tenía dueño, sólo quedaba Abisinia también llamada Etiopía. Las fuerzas de los Fascios se lanzaron sobre la nación africana. En 1964 un destacamento militar italiano se adentró 100 km en territorio de Abisinia. Hubo muertos de ambos bandos. Mussolini declaró la guerra a Etiopía. La Liga de las Naciones trató de intervenir, pero el Duce dijo: "Con Ginebra o sin Ginebra mis ardorosas legiones seguirán adelante". Los miembros de la Liga aprobaron sanciones a Italia. La más importante consistió en cortar el abastecimiento de petróleo, producto indispensable que no tenían los itálicos. La compañía petrolera inglesa Royal Dutch ignoró las disposiciones y las sanciones resultaron un mito. La Liga de las Naciones fue creada para enfrentar países enteros en favor de la paz, y no pudo detener a una empresa comercial. Los nazis se animaron a romper el Tratado de Versalles y los nipones se atrevieron a apoderarse de La Manchuria. Las perfilaciones bélicas de Alemania tomaron forma sin que nadie opusiera mayor resistencia. El 16 de marzo de 1935 el gobierno nazi estableció el servicio militar obligatorio, y aumentó el ejército a 800 000 hombres. Inglaterra y Francia intercambiaron notas, cuestionamientos y condenas con Alemania y no más. El 7 de marzo de 1936 tres batallones alemanes avanzaron sobre el Rhin, los franceses quedaron turbados, su postura de custodios de dicho espacio les permitía movilizar batallones y hacer prisioneros a quienes violaran territorio neutral, sin embargo, prefirieron esperar el desarrollo de los hechos en la línea Maginot. El primer paso de los nazis hacia la conquista del mundo fue todo un éxito. Siguió la anexión de Austria. Para ahorrar municiones y no alarmar a los aliados, la acción se realizó de manera pacifica y aparentemente voluntaria. Con propaganda se convenció a los germano-austriacos de formar con Alemania la Gran Germania. El primer ministro austriaco Schschnigg se negó a llevar a cabo el plebiscito por el cual el pueblo, "mediante votación", decidiría la anexión. Para evitar ser asesinado por los nazis como su antecesor Dollfus, renunció. El país quedó en manos de Arturo Seyss-Inquart, un nazi austríaco que sirvió fielmente a Hitler. Alemania y Austria se convirtieron en una sola el 10 de abril de 1938. Para ganar la guerra que ya se respiraba, Alemania necesitaba apoderarse de la fábrica de armas Skoda ubicada en Checoslovaquia. La producción de Skoda sumada a la de la industria bélica alemana Krupp dejaría a los aliados en desventaja. De nuevo los medios propagandísticos. Se convenció a los germanos residentes en la región de los Sudetes de pedir su anexión a Alemania. Hitler dijo: "¡Si no se le devuelve su libertad a los Sudetes, Alemania entera irá a rescatar los montes!". Los discursos funcionaron. Neville Chamberlain y Edouard Daladier, primer ministro de Gran Bretaña y Francia respectivamente, se reunieron con Hitler en Munich. El 30 de septiembre se firmó el pacto de Checoslovaquia, a cambio del juramente y firma de Hitler que garantizaba que Alemania no pretendería ningún centímetro más de tierra en ninguna parte, y el compromiso de cooperar para la conservación de la paz mundial. ¿Y Checoslovaquia? Nadie le pidió su parecer. Tuvo que sacrificar su línea Maginot montañosa por el supuesto bienestar de la humanidad. El 15 de marzo de 1939 Chamberlain y Daladier fueron burlados. Desde los montes Sudetes entraban a Checoslovaquia batallones de soldados alemanes espléndidamente armados. Hitler traicionó su firma y juramento. Los checos se encerraron en sus casas a llorar de rabia, y de vergüenza también lloraron ingleses y franceses. El Fhürer aseguraba que no atacaría a otro pueblo. Ya nadie le creía...se respiraba olor a pólvora y sangre. Después vendría el pacto de no agresión nazi-soviético. Los aliados se alarmaron ante la posibilidad de que Hitler se uniera a Stalin, mientras, éste no se fiaba de Adolfo, buscaba ganar tiempo para producir armas y formar un gran ejército. Rusia estaba segura en tanto no se tomara a Polonia. El Fhürer rompió el pacto de no agresión con Polinia. Inglaterra y Francia acordaron apoyar a Polonia en caso de invasión. Hitler y Mussolini respondieron con un pacto de ayuda militar. En junio de 1939 los nazis tomaron el corredor polaco y lo declararon territorio libre que pedía su anexión a Alemania, lo que aconteció el 1 de septiembre. Dos días después británicos y galos declararon la guerra a Alemania. Después siguieron ataques nazis a Dinamarca, Noruega, Holanda, Luxemburgo, Bélgica, la conquista de Francia, ataques a Inglaterra, batallas menores en África, cruentas luchas en el inconquistable invierno ruso, el inesperado ataque a Pearl Harbor, la deuda de Franco con Hitler saldada, cruentos tratos a judíos, gitanos y prisioneros en campos de concentración y exterminio, la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagazaki, y la derrota del eje Berlín-Roma-Tokio.
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