Crisálida. El carácter dual de las libélulas
Aline Torres
Las libélulas viven cerca de ríos, lagos, charcas y zonas pantanosas. Cuando los hombres aparecieron en la tierra se encontraron frecuentemente con ellas. Fundaron sus ciudades cerca de los ríos para asegurarse de tener a su disposición el vital líquido. Por tanto las grandes civilizaciones antiguas convivieron de cerca con las libélulas.
Estos insectos que pasan la mayor parte de su vida como larvas bajo el agua y que vuelan sólo cuando han alcanzado la fase adulta, influyeron notablemente en el hombre y su cultura, ya sea por sus dotes curativas, alimenticias, su comportamiento y su aspecto físico.
A las libélulas se les relaciona con aspectos positivos y negativos a la vez. Se les atribuye el don de ser portadoras de la buena fortuna. Los samuráis, antiguos guerreros japoneses, las utilizaron como emblema. También figura dentro de algunos poemas de Mesopotamia. En cambio los chinos las consideran símbolo del verano, de inestabilidad y debilidad
Libélulas en el México Prehispánico
En el México prehispánico se les consideró como símbolo de la pureza del agua. Aparecen en el arte pictórico teotihuacano dentro del Tlalocan, paraíso del dios Tláloc y signo ideal para aquellos hombres del rudo altiplano mexicano.
En la escena se observa a Tláloc, dios de la lluvia, en un lugar de cantos, juegos y deleites acuáticos entre mariposas y libélulas que revolotean, a la orilla de ríos turbulentos bordeados de arbustos de cacao, flores y plantas de maíz.
Al parecer los mexicas relacionaban las relacionaban con entes malignos. Una descripción virreinal de la mitología náhuatl hace referencia a las libélulas de la siguiente forma:
“como era uno de los demonios “tzitzimime", adoptó la forma de insecto, pero a pesar de ello en forma adulta tiene las garras y dientes protuberantes como una reminiscencia del “cipactli" o monstruo de la tierra (Spence, 1923). Robelo en su diccionario de mitología nahoa, traduce “tzitzimime" como flecha o dardo que vuela.
Algunos cronistas como Sahagún traducen “tzitzimitl" por diablo, demonio habitante del aire, mientras que otros los consideran en general como monstruos con grandes mandíbulas o fieras que habían de bajar del cielo para comerse a los hombres al final del mundo.
La etnia maya de los mopanes cuenta que las libélulas ayudaron al sol a guardar en trece troncos huecos los trozos rotos de la Luna, que fue descuartizada por un rayo. Cuando los troncos fueron abiertos por un perro, surgieron sobre el mundo todos los animales nocivos como las serpientes.
El pueblo tzotzil en Chiapas aprecia las libélulas por sus dones curativos. Suelen pasar tres de estos odonatos por la boca de los niños cuando babean. De esta forma los pequeños no vuelven a salivar en exceso.
En Quintana Roo el Sambay macho o Dzabay, uno de los bailes más característicos legado por los prehispánicos de la zona, representanta la exhibición de vuelo especial que hace la libélula macho para cortejar a la hembra.
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Aline: supongo que el código sirve. Es cuestión de probar. Después me contás cómo te fue.
ResponderEliminarUn beso!